¿Cuáles son los motivos por los que te aproximas a la Descodificación Biológica Original?

Hace más de diez años que profesionalmente me dedico al acompañamiento terapéutico, mediante la conversación o entrevista terapéutica y las esencias vibracionales como por ejemplo las Flores de Bach, por citar las más conocidas en el mundo de las medicinas vibracionales o energéticas.

El propio Dr. Bach dejó constancia escrita de que la enfermedad es la consecuencia de un conflicto entre el “yo” y “el otro” o consecuencia de un conflicto entre dos partes diferenciadas de uno mismo, a las que él llamó alma y personalidad.

Para él la enfermedad no era lo importante, sino el individuo y su forma particular de vivir y gestionar sus experiencias de vida. Para él, nos encarnamos para aprender una lección, a la sumo dos, en este día de colegio que él llamó vida terrenal.

Así que fui formada para acompañar a las personas a encontrar la actitud y/o la forma de ser que los conducía a su estado de desequilibrio, etiquetado por la medicina alopática con el término de enfermedad.

Así que cuando por sincronicidad, unos cuatro años atrás, contacté con la Descodificación Biológica Original a través de unos audiovideos colgados en Internet y me impregné de las bases en las que la DBO se sustenta, sentí en lo más profundo de mi ser que había encontrado otra herramienta clave para seguir avanzando en mi trabajo de auto-conocimento personal y también en mi trabajo profesional.

Una potente herramienta terapéutica totalmente afín a la filosofía que el Dr. Bach nos ha dejado como legado y que yo vengo practicando desde el año 2005.

¿Qué es para ti la Descodificación Biológica Original y como lo explicas a alguien que no conoce esta terapia?

Para mí, la Descodificación Biológica Original es una forma más lógica de contemplar y entender el funcionamiento de un ser vivo que concuerda con la visión que poco a poco, durante estos últimos diez años, he ido adquiriendo a través de mi experiencia, tanto personal como profesional, sobre la salud y la enfermedad.

Y todo lo que obedece a una lógica, expresado de una forma simple “si haces esto, ocurrirá esto otro”, nos da la oportunidad de poder decidir si emprendemos esa acción o no, ya que sabemos de antemano las consecuencias más probables o al menos nos da la posibilidad de corregir más rápidamente la actitud que nos puede conducir a una enfermedad.

Con esto no quiero decir que sea fácil y rápido cambiar la actitud, el modelo electivo, por el solo hecho de tener el conocimiento que afirma que si una situación la vivimos de una forma concreta, es probable que enfermemos.

Lo que intento decir es que el conocimiento teórico y sobre todo, y especialmente, la comprobación de su veracidad en el transcurso del día a día, contribuye a aumentar nuestra inteligencia emocional, ese saber vivir más saludablemente aquello que la vida nos ofrece para aprender y evolucionar.

Y todo el mundo quiere salir de una situación que le produce “Mal Estar” hacia otra donde sienta “Bien Estar”. El problema, normalmente, es que la gente quiere que ese tránsito sea corto y que lo propicie otro en lugar de conseguirlo por sí mismo/a. Y aquí radica una de las mayores dificultades del acompañamiento terapéutico, y una de los mayores impedimentos del proceso de resolución de un conflicto.

Cuando atiendo a alguien para ser acompañado en un síntoma o en un comportamiento o en cualquier situación de Mal Estar, les explico todo esto, la lógica de su síntoma, lo que viene a informarle o a transmitirle sobre el cómo ha decidido vivir sus experiencias de vida, para que sea libre de seguir escogiendo esa forma u otra pero siendo consciente de las posibles consecuencias.

Yo considero a la Descodificación Biológica Original una herramienta complementaria y fundamental en la práctica clínica de cualquier profesional de la salud, que potencia la eficacia de las sesiones terapéuticas, al acortar la duración del proceso de auto-conocimiento, entendiendo a éste como el proceso que permite la verdadera transformación del individuo.

Esta creencia es la que me ha conducido a mí a unir en “matrimonio” las esencias vibracionales con la Descodificación Biológica Original, tanto en mi vida privada como en mi vida profesional.

En casos de patologías como los problemas ginecológicos ¿cuáles serían los conflictos biológicos?

El aparato reproductor de una mamífera tiene como funciones básicas la procreación y la nutrición posterior del cachorro. Por tanto las situaciones, que afecten a una de esas dos funciones vitales, pueden programar en la hembra síntomas en alguna parte de sus órganos reproductores.

Si la función afectada tiene relación con la necesidad de proteger o de ser protegida, la biología de la hembra puede desencadenar una patología en la glándula mamaria, por ejemplo cuando el cachorro está enfermo.

La función biológica del síntoma glandular mamario es producir una leche más nutritiva y con ciertas características medicamentosas. Si por el contrario el cachorro muere, frente a ese conflicto de pérdida, su biología, en caso de actuar, le provocará una patología en el ovario, o bien a nivel de células germinativas o bien a nivel del tejido intersticial.

A las mamíferas humanas les puede ocurrir lo mismo, si un hijo se enferma o muere. Pero a diferencia del resto de mamíferas, las mujeres viven de forma conflictiva, somatizándolas en patologías ginecológicas, un mayor número de situaciones relacionadas con problemáticas que afecten a sus hijos reales o a sus hijos simbólicos.

Se entiende por hijo simbólico aquel donde la mujer deposita su función materna o aquello donde ella ha proyectado su función creativa.

Así encontramos mujeres que somatizan en las células germinativas del ovario, óvulos, desde un tumor a un cáncer, las vivencias que han supuesto para ellas un conflicto de pérdida, o de posible pérdida, fundamentada o no, de algo vital: una mascota, una pareja, un familiar, un amigo, un negocio, un proyecto,… y en el tejido intersticial del ovario, normalmente en forma de quistes, somatizan los conflictos de rendimiento relacionados con la capacidad de seducir al macho.

He encontrado ovarios poliquísticos en muchas mujeres que consultaron por una problemática de infertilidad y que a pesar de ello llegaron a ser madres después de encontrar las causas reales, es decir los bloqueos en ambos, que les impedían concebir o gestar.

Una hipótesis que puede explicar y avalar la formación de quistes en el ovario en estos casos, es el hecho de que la mujer que desea ser madre y no lo consigue, puede estar viviendo un conflicto de rendimiento con respecto a su capacidad de seducir al macho, conflicto que puede afectar a su perfil hormonal y somatizarse en la formación de uno o varios quistes ováricos.

Las mamas es otra parte importante del aparato reproductor femenino donde la humana expresa sus conflictos. Al igual que en el caso de los ovarios, la zona afectada depende de su lateralidad, si es diestra o zurda, de su estado hormonal, fértil o menopáusica, y de su forma particular de vivir el conflicto.

Así una mujer puede somatizar en la glándula mamaria, desde una inflamación a un adenocarcinoma, todo lo relacionado con un conflicto de agresión frente a una situación donde ella siente que no puede proteger a un hijo real o simbólico o donde siente que no es protegida por alguien a quien ella ha otorgado el rol de protector.

En cambio si esa mujer está viviendo un conflicto de relación, en el caso de somatizarlo, lo hará en los canales galactóforos que son los canales que conducen la leche desde las células galactógenas situadas en la glándula mamaria hasta el pezón. Es el caso de las mujeres que han sufrido un cáncer ductal infiltrante.

Hay muchas otras situaciones, además de las que acabo de citar, que pueden conducir a una mujer hacia una patología ginecológica.

Por ejemplo las patologías de útero. Útero es sinónimo de nido o casa porque es allí donde se va a anidar el óvulo fecundado en sus diferentes fases de gestación. Por tanto la biología de una mujer puede desencadenar una patología de útero si vive de forma conflictiva una situación que ella considera fuera de las normas, por ejemplo desear un hijo cuando se es demasiado mayor para tenerlo o con alguien que no “se debe”.

O si siente que la casa que tiene para criar a su descendencia y perpetuar su genética no es la idónea, por ejemplo porque es pequeña, o está hipotecada o porque la comparte con más gente,…

O cuando la pareja que tiene no la considera suficiente estable o a su relación lo suficiente “sana” como para formar la familia que desea.

O cuando vive un conflicto de rendimiento en su capacidad de ser madre, por ejemplo no consigue quedar embarazada o quiere ser madre pero no debe o no puede serlo porque se ha quedado sin trabajo, o porque tiene un trabajo de máxima responsabilidad, o porque tiene demasiados conflictos con su pareja, o porque no es capaz de encontrar la pareja adecuada para tener su bebé…

También una mujer puede somatizar en su útero, los conflictos vividos por alguna otra mujer del clan familiar o por ella misma relacionados con la muerte de bebés intra o extrauterinos, o con la muerte de mujeres y/o bebés en el parto, o con la malformación de fetos anteriores,… En definitiva con algún drama familiar relacionado con el concebir, gestar o criar a un nuevo ser.

En el cuello de útero, la mujer expresa los conflictos de territorio relacionados con el no ser la escogida, afectiva o sexualmente, por alguien a quien ella se siente muy unida (pareja, familiar, amigo,…), también se somatizan conflictos de frustración sexual y conflictos relacionados con el no pertenecer o ser la “propiedad” de un macho y conseguir ser fecundada.

En las trompas uterinas o de Falopio, la mujer puede somatizar situaciones, de naturaleza sexual o no, con connotación de “sucia”, desagradable o poco respetuosa, vivida en primera o tercera persona (alguien de su clan familiar, muerto o vivo, o bien de su círculo de amistades).

Son frecuentes las patologías de vagina y del área genital externa, desde una simple inflamación a una infección bacteriana, vírica o fúngica, a un vaginismo,… que la mayoría de mujeres han sufrido, como mínimo, una vez en su vida y que todas ellas son la expresión biológica de un conflicto de relación, quiero más o menos contacto con… y no lo consigo.

Las patologías ginecológicas que afectan al aparato reproductor femenino o al ciclo menstrual son muy extensas y sólo he citado algunas de ellas para no extenderme en demasía. 

Si una mujer tiene cistitis, ¿qué crees que ha vivido y cómo le ayudas con la DBO y las Flores de Bach?

Una mujer que tiene cistitis está en la fase de resolución de un conflicto de territorio, es decir, anterior a su inflamación de vejiga y/o a su infección de orina, esa mujer ha vivido una situación vincular conflictiva relacionada con el marcaje, delimitación y/u organización de su territorio.

Muchas mujeres padecen cistitis en el postparto. Y aunque muchos ginecólogos lo atribuyen a una consecuencia del acto de dar a luz y al corte quirúrgico que facilita el nacimiento del bebé, la mayoría de estas mujeres comentan el nivel alto de estrés que les supone tener diariamente a su madre o a su suegra o a cualquier otra persona de apoyo organizándoles la casa y dándoles directrices de cómo atender a su bebé.

Cuando atiendo a una mujer que presenta cistitis, si ésta ha sido puntual, rastreamos en su pasado inmediato en qué momento vivió una situación vincular relacionada con los conflictos de territorio que he mencionado anteriormente y cuando la encontramos, mediante algún protocolo la invito a que la viva de nuevo, drenando, normalmente con ejercicios de respiración consciente, las emociones bloqueadas asociadas a esa situación conflictiva. Después le sugiero que visualice y verbalice un nuevo desenlace para esa situación que le permita transformar la forma de haberla vivido.

Si la persona presenta cistitis recurrentes, el tema es mucho más complejo, porque la insistencia de su síntoma indica que en la vida de esa mujer hay una o varias situaciones que reactivan periódicamente su conflicto de territorio y no encuentra o no se permite encontrar la solución definitiva.

Este es el caso de una mujer con cistitis recurrentes que no cesaron hasta que decidió poner fin a su relación sentimental con un buen hombre, tal como ella remarcaba una y otra vez, pero que le sugería a diario cómo colocar los alimentos en la nevera, cómo doblar la ropa y cómo colocarla en los armarios y otras muchas cuestiones por el estilo.

Y también hay cistitis que obedecen a conflictos territoriales transgeneracionales.

En el acompañamiento terapéutico de una cistitis o de cualquier otra patología o de un estado anímico, siempre incluyo esencias vibracionales, porque potencian la adaptabilidad y el aprendizaje, reducen los niveles de estrés, ayudan a drenar las emociones bloqueantes, etc.

En definitiva acompañando a la persona en la gestión de la forma, el cómo, vivió o está viviendo ese conflicto de territorio.

Sé que estás especializada en Flores de Bach, ¿cómo se complementa la DBO con la terapia floral?

La Descodificación Biológica Original y la terapia floral tienen objetivos comunes.

Ambas terapias buscan el origen del síntoma, sea éste físico, anímico, psíquico,… y lo hacen a través de la comunicación o entrevista terapéutica, rastreando en la historia de esa persona hasta encontrar el cómo vivió en su pasado, inmediato o lejano, una o varias experiencias de vida traumáticas (Bioshock) que programaron (la primera) y desencadenaron (las restantes) el síntoma o síntomas, motivo de consulta.

Posteriormente a esa fase de rastreo, el terapeuta biodescodificador a través de protocolos y el terapeuta floral mediante esencias vibracionales, acompañan a esa persona a “sanar” esa o esas experiencias de vida (propias o de su línea familiar), para que encuentre por sí misma como restablecer el equilibrio en su presente.

Tanto los protocolos como las esencias vibracionales de Bach, o de cualquier otro sistema, son herramientas terapéuticas muy útiles que permiten a la persona tomar consciencia del cómo vivió una experiencia de vida traumática y del cómo vive todo aquello que le acontece, para poder trasformar y/o cambiar esa forma de percibir lo que recibe del exterior y también de su interior.

Ambas terapias por tanto potencian el trabajo de autoconocimiento, aprendizaje y autosanación.

Y de acuerdo a mi experiencia, tanto personal como profesional, ambas herramientas utilizadas conjuntamente permiten acortar el tiempo para conseguir la resolución de un conflicto.

Dentro de tu campo profesional, si pudieras escoger un motivo de consulta para hacer un acompañamiento terapéutico, ¿cuál escogerías?

Sin lugar a dudas, escogería el tema de la infertilidad. Lo prefiero frente a cualquier otro porque la resolución de esa situación implica acompañar a dos personas a “crear más vida”.

He tenido la gran suerte de acompañar a bastantes parejas en esta incapacidad, algunas aumentaron la familia, otras no. Pero cada una de ellas comprendió a la perfección el peso que toda experiencia de vida traumática o no, vivida en primera persona o vivida por sus familiares, vivos o muertos, tenía en su incapacidad de procrear.

Aprendieron también que las incoherencias entre la información de sus partes conscientes y la información grabada en sus inconscientes, bloqueaban y por tanto dificultaban el acto de concebir y/o gestar a un nuevo ser.

Aprendieron ellos y gracias a todas esas parejas, también he aprendido yo.

Carme Roig

Aula Formación Bach

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