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flores-de-bach-estresAFIRMACIONES COMO ÉSTAS Y OTRAS DE EQUIVALENTES SON CADA VEZ MÁS FRECUENTES ENTRE AMIGOS O CONOCIDOS Y TAMBIÉN , COMO NO, EN LAS CONVERSACIONES TERAPÉUTICAS.

Las personas que sufren estos síntomas acuden al médico, al terapeuta o a un amigo, asustados porque creen que están perdiendo sus facultades mentales y tienen miedo de acabar como su abuela o como la vecina del quinto que aún es joven y le han diagnosticado un principio de Alzheimer.

Esas personas sienten normalmente un miedo angustiante que retroalimenta aún más su bloqueo mental, su falta de concentración y su precaria memoria. Y empiezan un largo paseo por un sinfín de estados anímicos, desde el enojo hasta la tristeza, pasando por el desánimo, la frustración y la desvalorización, entre otros, que acaban conduciéndoles a buscar una solución médica o una solución terapéutica .

Los deficits de concentración y retención mentales o la dificultad para pensar con claridad qué decisión tomar para resolver un problema, son tan solo síntomas.

Pero ¿ qué o quién realmente altera nuestras capacidades mentales?

El deterioro cognitivo, ¿es fruto sólo del paso del tiempo?

Los estudiosos del cerebro humano nos ofrecen respuestas a estas dos preguntas. 

Cuando alguien se siente amenazado, por ejemplo porque teme quedarse sin trabajo o porque el
vínculo con su pareja o con sus hijos se ha ido debilitando poco a poco o sencillamente porque no
llega económicamente a final de mes, por poner tres problemáticas bien actuales, si éste sentirse
en peligro además se alarga en el tiempo y la persona en cuestión no dispone de una buena dosis
de inteligencia emocional, lo más probable es que esa persona entre en una situación de alto estrés que la
mantendrá en estado de alerta, día y noche.

Probablemente no dormirá bien y se levantará cansada, sin demasiadas ganas de afrontar un nuevo día.

Esto le supondrá un poquito más de estrés que se sumará al del día anterior. Quizás no note este incremento pero lo que es prácticamente seguro es que seguirá rumiando, una y otra vez, qué hacer con la situación que la atormenta y durante el transcurso de darle vueltas al problema comprobará que su embotamiento mental es cada vez mayor y que no encuentra vías de salida.

Se desanimará y se sentirá una fracasada porque está atrapada por las circunstancias y su mente, en lugar de buscar nuevas estrategias, nuevas formas de mirar esa situación que la encarcela, entrará en un bucle de pensamientos negativos, reiterativos, que empeorarán aún más su capacidad de estratega para vislumbrar y encontrar la salida del laberinto que la vida le ha ofrecido. 

Si una persona vive en permanente situación de alerta, su sistema nervioso detectará su alto nivel de estrés, interpretará que está en peligro de muerte, aunque no sea un peligro real el que la aceche, y retirará la sangre de una parte de nuestro cerebro llamada área prefrontal , que podríamos llamarlo cotidianamente el cerebro creativo, para enviarla a la parte de nuestro cerebro más arcaico y primitivo , encargado de activar programas rápidos, estrategias de supervivencia para salvarnos la vida (el ataque, la huída o la parálisis ), según sean las características del individuo o la situación que esa persona ha considerado como peligrosa.

A pesar que hace miles de años que el ser humano ya no vive en estado salvaje, donde su supervivencia peligraba muy a menudo, nuestro sistema nervioso activará el mismo programa de supervivencia si nos encontramos delante de un león que se ha escapado del zoo que delante de un compañero, amigo, vecino, …percibido como un contrincante y  nuestra biología responderá de la misma forma si estamos delante de un peligro real, simbólico, imaginado o virtual.

¿Qué nos sucede si la sangre se retira del área prefrontal del cerebro para irrigar la zona del cerebro más arcaico?  

Pues que no vamos a poder pensar con claridad. Tampoco vamos a poder tomar la “buena”
decisión porque nos sentiremos bloqueados por la falta de irrigación en la parte del cerebro que
sabe crear nuevas estrategias. Ni podremos transformar ni cambiar nuestra manera de percibir
la realidad, nuestra mirada interior frente a lo externo, y esa incapacidad probablemente nos
impedirá gestionar sin estrés la situación que hemos etiquetado de problema.

Nos bloqueamos mentalmente, tengamos veinte años o cincuenta, no porque estemos entrando en un proceso de envejecimiento celular si no porque básicamente no sabemos cómo manejar el maravilloso mundo de nuestras emociones y de sentires muy profundos.

Y permitimos que el estrés nos inunde, nos inmovilice, nos enferme porque nuestro sistema nervioso interpreta ese tipo de estrés como un signo de que nuestra vida está en peligro activando programas muy antiguos de supervivencia para salvarnos la vida.

Estos programas generaran síntomas concretos en zonas muy concretas de nuestro cuerpo, dependiendo de la tonalidad de la situación que nos estresa, del nivel de estrés que se produce dentro de nuestro organismo y de la duración en el tiempo de ese nivel de estrés. 

Entender y comprender que esa merma de capacidades mentales no es solo fruto del paso del
tiempo, y que por tanto en un buen porcentaje es reversible, es el primer paso para tomar
consciencia que precisamos un nuevo aprendizaje y un cambio de mirada interior.

Es básico no retardar ese aprendizaje si no queremos enfermar. Tan básico como continuar satisfaciendo diariamente nuestras necesidades vitales si no queremos morir.

La mayoría de nosotros necesitamos un acompañante en ese camino arduo lleno de pedruscos y
sombras pero también de rosas escondidas, llamado situación problema

Alguien o Algo que nos recuerde que dentro de nosotros está la capacidad de cambiar, la libertad de elegir seguir viendo la vida con las mismas gafas de siempre o de estrenar unas de nuevas, de continuar interpretando el papel de víctima o de adoptar el del observador que explora nuevos caminos.

En definitiva Alguien o Algo que nos acompañe a cambiar nuestra mirada INTERIOR y que nos muestre que somos libres de continuar en el sufrimiento o de entrar en el aprendizaje. 

Ese “Alguien” puede ser un amigo, un familiar, o la figura de un terapeuta.

Otro ser humano que fue acompañado  a su vez por otro y descubrió y aprendió nuevas formas de mirar y de vislumbrar nuevos horizontes hacia donde dirigirse, entendiendo, comprendiendo e internalizando las palabras del poeta.

Se hace camino al andar

Y ese “Algo” pueden ser las maravillosas esencias florales, las Flores de Bach, las Flores de California,
las Australianas, …

Esos patrones de información que nos acompañan a percibir lo que nos sucede, tanto la realidad exterior
como la interior, como una oportunidad de aprendizaje, de encuentro con nuevas formas de
interpretar y resolver lo que vivimos y no como un problema donde yo soy la víctima y el otro/a es mi verdugo.

Esas maravillosas esencias que nos muestran cómo conversar sabiamente con nosotros mismos y con los demás

Desde este post invito a todo el mundo a conocer y profundizar sobre el gran trabajo que ellas realizan sobre cualquier ser vivo al potenciar el reequilibrio de nuestros “Mal Estares” que tanto sufrimiento conllevan.

Y también desde este post aprovecho para recordaros la importancia de aprender el arte de conversar con uno mismo y con los demás para fomentar modelos vinculares sanos donde el encuentro sea una fuente de amor, alegría y aprendizaje mutuo y no una fuente de desamor y desencuentros.

Carme Roig y Enric Homedes

Aula Formación Bach de Barcelona